Si te preguntas si puedes ofrecer grasas a tus hijos, te digo que sí, pero con moderación y que sean saludables, precisamente quiero contarte de ellas. 

Las grasas son un amplio grupo de alimentos muy repartidos en el reino animal y vegetal.

Incluyen la grasa visible que ha sido separada de sus fuentes animales o vegetales (como en la mantequilla o en la manteca), fácil de cuantificar o modificar y la grasa invisible, que es un constituyente habitual de gran número de alimentos, como huevo, leche, carne, pescado, aceitunas, aguacate, etc.

¿Para qué sirven las grasas?

Las funciones principales de las grasas en el organismo son ser fuente de energía por excelencia, hacen parte de la estructura de cerebro, ojos y piel. 

Participan en la formación de membranas celulares, protección térmica, así como también participan en la formación de múltiples hormonas y vitaminas que son fundamentales para la correcta función del organismo.

Esta es la razón por la cual el aporte de grasas es fundamental en la dieta de todo ser humano.

¿Es decir que las grasas son buenas?

Si las grasas son fundamentales en la dieta de todo ser humano, entonces, ¿Por qué las hemos satanizado hasta tal punto de pensar que son malas y no debemos incluirlas en nuestra alimentación diaria?

Esto sucede porque existen 2 grandes grupos que son las grasas saturadas y las insaturadas. 

Las primeras están conformadas principalmente por grasas de origen animal y las insaturadas representadas en su mayoría por grasas de origen vegetal.

El consumo en exceso de grasas saturadas se ha asociado a problemas de salud como trombos o ateromas, enfermedad cardiovascular, diabetes, etc. 

Mientras que las grasas de origen vegetal como son las contenidas en aceite de oliva, frutos secos y semillas en general proporcionan protección contra estos problemas de salud siempre y cuando se consuman en su justa medida. 

La industria alimentaria modifica las grasas sometiéndolas a hidrogenación, para la preparación de una gama de productos altamente demandados y de aquí resultan las muy famosas grasas trans que predominan en productos como margarinas y productos de panadería cuyo consumo en exceso conlleva serios problemas de salud. 

¿Cuáles son las grasas buenas?

Las grasas esenciales o ácidos grasos esenciales son aquellos que el organismo no puede sintetizar y deben ser obtenidos a partir de la dieta. 

Estos se encuentran principalmente en el aceite de oliva, semillas de girasol, chía, linaza, frutos secos como almendras, nueces, pistachos, marañones y pescados como salmón, sardinas y otros. 

Ellos participan en funciones fundamentales como anti-inflamación, soporte del sistema inmune y disminuyen el riesgo de enfermedad cardiovascular e hipercolesterolemia.

En conclusión, las grasas no son malas, son fundamentales en la alimentación de los humanos, pero debemos consumirlas en una justa medida y siempre prefiriendo aquellas de origen vegetal y aquellos alimentos ricos en ácidos grasos esenciales. 

Cuando se trate de un producto industrializado, lo más recomendable es revisar siempre la etiqueta y no adquirir aquellos que son ricos en grasas saturadas o que contienen grasas trans.

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