A menudo pensamos que la lactancia materna es una responsabilidad 100% de la mujer que lacta y estamos equivocados.

En la lactancia materna todos estamos implicados y todos podríamos ser responsables de forma directa o indirecta de su fracaso.

Por eso es importante conocer aquellos factores por los cuales fracasa la lactancia materna.

La mujer que lacta necesita el apoyo directo de su pareja y su familia, además requiere que el personal de salud que la guía esté actualizado y le suministre la información correcta.

Adicionalmente, la sociedad le debe garantizar respeto a ella y su hijo/a cuando de lactar en público se trata.

El porcentaje de lactancia materna exclusiva hacia las 6 semanas de vida es de alrededor del 75% y hacia los 6 meses es apenas cercano al 40%, ¿esto por qué sucede?

Son varios los factores implicados:

Falta de información: es necesario que tanto la madre como la familia estén bien informados de lo que será el camino de la lactancia desde antes del nacimiento del bebé

Así también tendrán herramientas para decidir si desean llevar a cabo una lactancia exclusiva o no lo desean, por supuesto la información debe ser dada por un profesional en el tema y debe ser información basada en ciencia, no en experiencia personal. 

Profesionales desinformados: por supuesto, si una familia busca información, es responsabilidad de nosotros los profesionales de la salud, contar con conceptos e información actualizada. 

El desconocimiento de conceptos básicos, mitos y la imposibilidad para resolver problemas pueden conllevar el abandono de la lactancia materna con las consecuencias que esto acarrea. 

Cultura del biberón: durante los años 70´s y 80´s hubo un auge de las leches de fórmula y de las multinacionales que las vendían invitaban a las madres a alimentar a sus bebés con estas leches, convenciéndolas.

Afirmando que eran mucho mejores que la leche materna y esta cultura se quedó en la mente de varias generaciones.

Protocolos hospitalarios obsoletos: la atención del parto de forma humanizada, respetando protocolos en los que el binomio madre-hijo permanezca junto y no separado, es fundamental para la instauración de una lactancia temprana y exclusiva. 

Poca confianza: cuando se tejen alrededor de la mamá historias de lactancias que han fracasado, cuando se infantiliza a la madre, sumado a los mitos alrededor de la misma y el agotamiento materno, son un cóctel ideal para abandonar la lactancia. 

Falta de apoyo: cuando no hay una pareja o una familia apoyando de forma activa o por el contrario, están pero presionan para destetar o hacen dudar a la mama sobre el volumen y calidad de su leche.

La lactancia materna es responsabilidad de todos como sociedad. Poder mantener la lactancia materna exclusiva durante el tiempo indicado es un predictor de personas adultas más sanas.

Reduce los gastos de las familias y no menos importante, reducimos de forma significativa la contaminación ambiental.

Como profesionales de la salud debemos comprometernos a dar información correcta y confiable, apoyar a la familia lactante, aumentar día a día la confianza y resolver dudas y problemas para que ese camino de la lactancia sea mucho más llevadero. 
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